El movimiento y la salud están estrechamente relacionados. Mantenerse físicamente activo no significa necesariamente practicar deporte todos los días: caminar, subir escaleras, montar en bicicleta, bailar o realizar determinadas tareas domésticas también son formas de actividad física. La OMS señala que la actividad física regular aporta beneficios tanto para la salud física como mental.
Además, llevar una vida activa puede ser especialmente importante cuando pasamos muchas horas sentados o realizando actividades sedentarias. Por ello, incorporar pequeños momentos de movimiento a lo largo del día puede marcar una diferencia.
¿Por qué es tan importante mantenerse activo?
La actividad física habitual ayuda a cuidar diferentes aspectos de nuestra salud. En adultos, se relaciona con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2 y determinados tipos de cáncer. También puede favorecer la salud cerebral, el sueño y el bienestar general.
Por otro lado, mantenerse activo también tiene beneficios sobre la salud mental. La OMS recoge que la actividad física puede ayudar a reducir los síntomas de ansiedad y depresión, además de favorecer el bienestar psicológico.
El movimiento también es importante para conservar la fuerza muscular y la movilidad. Esto adquiere especial relevancia a medida que cumplimos años, ya que trabajar la fuerza, el equilibrio y la capacidad funcional puede contribuir a mantener la autonomía y reducir el riesgo de caídas.
¿Cuánto ejercicio hay que hacer a la semana?
Las recomendaciones de la OMS para adultos indican realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, o una combinación equivalente. Además, recomienda realizar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana.
Sin embargo, alcanzar estas cifras no debería convertirse en una barrera. La propia OMS recuerda que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna y recomienda comenzar con pequeñas cantidades si actualmente llevamos una vida sedentaria, aumentando progresivamente la frecuencia, intensidad y duración.
¿Cómo incorporar más movimiento en el día a día?
No siempre es necesario reservar una hora para entrenar. Hay pequeños cambios que pueden ayudarte a mantenerte más activo:
- Caminar siempre que sea posible en desplazamientos cortos.
- Utilizar las escaleras en lugar del ascensor.
- Levantarte y moverte cada cierto tiempo si trabajas sentado.
- Salir a caminar después de comer.
- Practicar alguna actividad que realmente disfrutes.
- Combinar ejercicio cardiovascular con ejercicios de fuerza.
- Aumentar la actividad de forma progresiva, especialmente si llevas tiempo sin entrenar.
Lo importante es encontrar una forma de movimiento que puedas mantener de manera regular y adaptada a tus circunstancias.
Movimiento y fisioterapia: cuándo puede ayudarte un profesional
Dolor, lesiones, falta de movilidad o determinadas enfermedades pueden dificultar la práctica de ejercicio. En estos casos, la fisioterapia puede ayudar a valorar las limitaciones existentes y plantear ejercicios adaptados a cada persona.
En Clínica Apolo puedes consultar diferentes opciones de fisioterapia orientadas a mejorar la movilidad y recuperar progresivamente la actividad.
Además, si quieres incorporar el ejercicio a tu rutina después de una lesión o necesitas adaptar determinadas actividades, una valoración profesional puede ayudarte a hacerlo de forma progresiva.
En definitiva, moverse más no significa necesariamente entrenar más. Caminar, fortalecer los músculos y reducir el tiempo sedentario son pequeñas acciones que, mantenidas en el tiempo, pueden contribuir a cuidar nuestra salud.
Publicado el 30 de septiembre de 2026


