La adolescencia puede venir acompañada de cambios emocionales, sociales y académicos importantes. Por eso, saber cómo ayudar a un adolescente con ansiedad puede resultar complicado para padres y familiares. La ansiedad ocasional es normal, pero cuando las preocupaciones son muy intensas, persisten y empiezan a interferir en el colegio, las relaciones o las actividades cotidianas, conviene prestar atención. La OMS señala que los trastornos de ansiedad son los más frecuentes entre los problemas de salud mental en adolescentes.
¿Cómo saber si un adolescente tiene ansiedad?
La ansiedad no siempre se manifiesta diciendo “estoy nervioso”. En algunos adolescentes puede aparecer mediante irritabilidad, aislamiento, dificultades para concentrarse, problemas de sueño, cambios en el apetito o preocupaciones constantes. También puede provocar molestias físicas, como tensión, dolor de cabeza o molestias abdominales.
Además, es importante observar cambios en su comportamiento. Por ejemplo, puede empezar a evitar quedar con amigos, faltar al instituto, dejar de hacer actividades que antes disfrutaba o preocuparse excesivamente por situaciones cotidianas.
¿Cómo podemos ayudarles?
El primer paso suele ser escuchar sin juzgar. En lugar de restar importancia a lo que siente con frases como “no tienes motivos para estar así”, es preferible mostrar interés y preguntarle qué está pasando. Validar sus emociones no significa confirmar que sus miedos sean reales, sino transmitirle que puede hablar de ellos con seguridad.
También puede ser útil buscar juntos soluciones concretas. Si la ansiedad está relacionada con los estudios, los exámenes, las relaciones sociales o alguna situación familiar, dividir el problema en pequeños pasos puede hacerlo más manejable. El NHS recomienda hablar con él, identificar aquello que genera ansiedad y buscar soluciones conjuntamente.
Asimismo, mantener unas rutinas relativamente estables de sueño, alimentación y actividad física puede favorecer el bienestar general. Las técnicas de respiración y relajación también pueden ser herramientas complementarias para gestionar momentos de mayor tensión.
¿Cuándo debería acudir a un psicólogo?
No es necesario esperar a que la ansiedad sea muy intensa para pedir ayuda. Si se mantiene durante semanas, aumenta o empieza a afectar a los estudios, las relaciones familiares, las amistades o el descanso, puede ser recomendable consultar con un profesional.
La intervención psicológica puede ayudar al adolescente a comprender qué está experimentando y desarrollar herramientas para afrontar sus preocupaciones. Las intervenciones basadas en principios de terapia cognitivo-conductual cuentan con evidencia para distintos trastornos de ansiedad.
En estos casos, contar con un espacio profesional y adaptado a su edad puede facilitar que el adolescente pueda expresarse y trabajar sus dificultades. Puedes conocer el servicio de Clínica Apolo y su atención psicológica en Mazarrón.
Por último, la familia también puede necesitar orientación. Acompañar a un adolescente con ansiedad puede generar dudas sobre cuándo intervenir, qué decir o cómo establecer límites. Buscar información y apoyo profesional puede ayudar a afrontar la situación de una manera más adecuada.
Publicado el 22 de septiembre de 2026


